Cuanto más veo el vídeo de la charla
TED de Sugata Mitra sobre la idea de una escuela en la nube más convencida
estoy de algo que llevaba tiempo intuyendo: nuestro sistema educativo no
responde a las necesidades de los estudiantes. Este problema no es nuevo. Digo
que llevaba tiempo intuyéndolo porque no hace tanto tiempo que yo misma era
estudiante (bueno, realmente sigo siendo estudiante porque ningún profesional
deja nunca de estudiar) y la realidad es que existe un cierto grado de
conocimiento que adquirí en la Universidad que realmente carece de utilidad en
el mundo empresarial mientras que habilidades y conocimientos ciertamente
necesarios brillaron por su ausencia en los planes de estudios.
La realidad económica mundial (no
es un problema exclusivo de España ni Europa) nos lleva un nuevo modelo
profesional. Si en la generación de mis padres era normal entrar a trabajar en
una empresa y desarrollar allí toda su vida profesional para mi generación no
es que sea raro, si no que comienza a ser una utopía. Nosotros cambiamos de
empresa con relativa frecuencia y por diversos motivos. Lo que está por venir es
que trabajemos para ayudar a las empresas a llevar proyectos concretos a buen
término y acabado el proyecto volemos a otro en otra empresa. Por supuesto las
empresas necesitarán un cierto número de capital humano fijo sin embargo ese
personal desarrolla tareas cotidianas que la empresa no percibe como de valor
añadido y por las que está dispuesta a pagar una cantidad moderada de dinero
porque es gasto corriente. Sin embargo el desarrollo de proyectos de alto valor
añadido es algo por lo que las empresas sí están dispuestas a pagar
interesantes sumas de dinero a los buenos profesionales que sean capaces de
llevar esos proyectos a buen término.
Hasta ahora la forma de acceder a
esos profesionales que aportaban gran valor añadido era a través de las grandes firmas de consultoría que los aglutinaba
poniendo en contacto oferta y demanda. Y aún hoy esas firmas continúan
aglutinando excelentes profesionales sin embargo existe una oferta creciente de
excelentes profesionales independientes que han sido capaces de ponerse en
valor. Los profesionales actuales deben abrirse al mundo, trabajar en cualquier
lugar del planeta, colaborar con profesionales de otras culturas, trabajar por
proyectos, deben hablar idiomas y estar abiertos al uso de la tecnología porque
es la tecnología las que les permite llegar a cualquier lugar del mundo. Por
supuesto esto nos lleva a un entorno en el que un profesional debe cultivar su
propia marca personal.
Se habla últimamente mucho de
marca personal y de la importancia de cultivar la nuestra propia. Sin embargo
no veo en los planes de estudios de las escuelas ni Universidades ninguna intención de formar a los futuros profesionales
en la planificación, desarrollo y gestión de su marca personal. Simplifiquemos
el asunto, ¿qué es una marca? Podríamos dar muchas definiciones pero si echamos
un vistazo al diccionario de la Real Academia se define como “señal
hecha en una persona, animal o cosa, para distinguirla de otra, o denotar
calidad o pertenencia”. Es decir, nuestra marca es lo que nos define hacia el
exterior. Y eso es algo que al igual que las grandes marcas podemos trabajar. Incluir técnicas de optimización de nuestra presencia en redes sociales, analítica de nuestro impacto, programar nuestra comunicación digital.. son aspectos de la gestión de una marca que los profesionales de cualquier ámbito deben conocer y gestionar.
Cada vez somos los
propios usuarios los que generamos más y más datos. Esos datos, su
presentación, su enfoque, el texto que les acompaña, su contextualización
(consciente o no) y la estrategia detrás del contenido conforman lo que el
mundo percibe de nosotros. Prácticamente ninguna escuela ni Universidad prepara a los trabajadores de dentro de 5 años
para esta realidad y por tanto lo que hacemos realmente es mermar su capacidad
competitiva porque ya no basta con ser buenos, sino que hay que decirle al
mundo que existimos y que lo somos.
El valor de nuestros estudiantes y nuestros profesionales (y por tanto su capacidad para encontrar una forma de ganarse la vida) requiere que sepan cultivar su marca personal. Sé que con este post no invento la pólvora pero ¿porqué no se incluye esto en los planes de formación de nuestros estudiantes?
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